El cuñadismo como escuela filosófica

Societat Anònima

juan-arza

Estimado, o no, Juan:

Llegó el cuñado. Y llegó con las aceitunas, la cervecita y el palillo entre los dientes. Marcando paquete se apostó en la barra para arreglar el mundo. Gana quien grita más. No importa si los argumentos que esgrime tienen vocación de tópicos o si sus palabras son prejuicios con alma de estereotipos. El cuñado aprendió en la Universidad de la Tertulia, donde las mentiras se transforman en dogmas y los conflictos se resuelven en una preciosa competición de improperios.

El cuñado sabe de todo, pontifica sobre todo, inventa razones que la sensatez desconoce. Sólo hay que poner voz de sociólogo, o de psicólogo, o de psiquiatra, o de antropólogo, o de político, o del neolítico… exacto, sobre todo del neolítico. Que parezca que su reflexión está escrita en piedra y cincelada con el valor de las verdades inmutables.

El cuñado afirma sin conocimiento de causa y…

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